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Editores de México-España y Brasil recorrieron Montevideo y abrieron una agenda de negocios para el libro uruguayo
Uruguay XXI invitó a los editores Santiago Tobón y Sandro Aloisio para rondas de negocios, un recorrido literario y un conversatorio en la Feria del Libro
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La escena se repitió durante dos días en la Fundación Mario Benedetti: carpetas, maquetas y portafolios sobre la mesa; editores que escuchan, preguntan y toman nota; editoriales, autores e ilustradores que cuentan sus proyectos con la mezcla precisa de nervio y convicción. La ronda de negocios convocada por Uruguay XXI reunió a sellos uruguayos, creadores y a dos invitados de peso: Santiago Tobón, uno de los directores de Sexto Piso (México y España), y Sandro Aloisio, director editorial del Grupo Escala (Brasil).
Además de estas reuniones, los visitantes participaron de un recorrido patrimonial por hitos literarios de Montevideo y de un conversatorio en la 47.ª Feria Internacional del Libro. La experiencia dejó contactos concretos, aprendizajes compartidos y un mensaje claro: internacionalizar el catálogo uruguayo es posible y necesario.
“Por primera vez hacemos esta misión inversa: traer a Montevideo a actores internacionales claves, para que conozcan la industria editorial y también la idiosincrasia de nuestro país”, explicó Omaira Rodríguez, especialista en Promoción de Industrias Creativas en Uruguay XXI, al abrir el conversatorio en el Salón Dorado de la Intendencia.

El brasileño Sandro Aloisio tomó la palabra con sencillez y una declaración de principios. “Me impactaron la diversidad y la potencia de la ilustración uruguaya. Quiero creer que voy a cerrar algunas colaboraciones para lanzarlos en Brasil: tanto con proyectos que me ofrezcan desde aquí como con textos de autores brasileños ilustrados por artistas uruguayos”, dijo. También dejó una autocrítica regional: “Tenemos una deuda cultural entre nuestros países. Miramos demasiado a Europa y Estados Unidos. Hay que estrechar las manos en América del Sur”.
Santiago Tobón trazó la hoja de ruta de Sexto Piso —seis colecciones, unos 600 títulos y un proyecto “literario en sentido amplio” que publica en español para todo el espacio hispanohablante— y subrayó la calidad local. “La efervescencia editorial en Uruguay no es común. En ilustración vi profundidad y estilos singulares. Me llevo muchas tareas de lectura: hay valor literario para poner a dialogar con nuestros lectores”, celebró.

Catálogos que viajan
Del lado de las editoriales locales, Julia Ortiz (Criatura Editora) valoró la preparación de los invitados. “Llegaron súper informados sobre nuestro catálogo, con intereses concretos. Eso puede derivar en un intercambio productivo”, expresó. También subrayó la limitación de tiempo y recursos que enfrentan sellos medianos y pequeños. “No siempre podemos viajar ni disponer de alguien dedicado a la venta de derechos. Que los posibles socios vengan a Montevideo es decisivo”, dijo.
Desde Fin de Siglo, Estefanía Canalda coincidió en la evaluación. “Sexto Piso es quizá el catálogo más importante en habla hispana. El diálogo fue genuino, de literatura. Para Uruguay, con mercado pequeño, la internacionalización debe ser un objetivo central de política cultural”, afirmó.
Miradas desde la ilustración
La ilustradora Ana Bidault, que trabaja con una agencia internacional, subrayó el valor del encuentro presencial. “No tengo la oportunidad de hablar directamente con editoriales o agentes. Viajar a ferias es difícil. Que vengan y poder sentarse a hablar es invaluable”, apreció. Su reunión con Sandro Aloisio la dejó “ilusionada”: “Le interesó la narrativa de mi novela gráfica y un estilo que quizás no tiene presente en su catálogo”.
Desde Maldonado, la ilustradora Natalia Risso llegó con nervios y un proyecto propio bajo el brazo. “Fue mi primer encuentro formal con un representante editorial y me voy con una sensación positiva. Salga o no salga, ya es ganar: presentarse, probar, desbloquear miedos”, evaluó. Para ella, el apoyo público es clave: “Es un puente súper importante; sin esto muchos quedamos cercados”.
El ilustrador Dani Scharf destacó la pertinencia de los perfiles elegidos. “Estudié sus catálogos y llevé piezas que podían encajar, pero también otras diferentes para abrir posibilidades. Los feedbacks fueron muy buenos; ojalá se concreten proyectos”, expresó. Su conclusión: “Estas instancias son bienvenidas y necesarias. A veces nos toca salir a buscarlas; que ahora vengan a nosotros cambia el juego”.
Para Sebastián Santana, habituado a ferias internacionales, el valor estuvo en la revisión profesional: “Es desafiante ver cómo alguien que mira miles de libros lee tu obra. Aun si la respuesta fuera crítica, te hace crecer. En mi caso, gustó mucho y me invitó a seguir en contacto”.
La ilustradora y periodista Paz Sartori puso el foco en la adaptación internacional. “Mostramos colecciones pensadas aquí y conversamos cómo llevarlas a otros mercados. No es lo mismo un mail o un Zoom que ver el producto en mano y discutir puntos de encuentro. Me quedó la idea de ilustrar en clave de internacionalización desde el inicio”, apreció.
Federico Taibo se fue con una sorpresa: “Sandro quiere presentar uno de mis proyectos a un colega en Brasil. Era algo que tenía casi olvidado y lo traje para mostrar otro estilo. Le interesaron el dibujo, el color y la versatilidad, además de que sea autor integral”.

“Gigante” y la voz de las infancias
El equipo de Gigante —el diario para niños, niñas y adolescentes de la diaria—, representado por su director editorial Martín Otheguy y la gerenta de alianzas estratégicas Lucía Pardo, mostró su publicación mensual, temática y con participación activa de lectores. “Tenemos un grupo asesor de niñas y niños que deciden contenidos. Sandro llegó sabiendo de qué hablábamos y qué secciones le interesaban. Salimos muy contentos”, expresó Otheguy.
Para el proyecto, la llegada de pares internacionales es una manera real de conectar: “A veces uno siente que predica en el desierto; escuchar elogios y preguntas de alguien de otro país da esperanza”.
Nuevas voces, nuevas miradas
La escritora Margarita García Telesca presentó Relatos diversos, historias breves inspiradas en vivencias de personas LGBTQ+ del interior del país. “La recepción fue muy sensible. Somos un mercado chico y comunicarnos con el exterior es vital”, dijo, a la vez que recordó otra oportunidad propiciada por Uruguay XXI con la que viajó a Madrid para Rodando Páginas con su libro Un virus de amor. “De allí surgió el proceso para una película con una productora hispano-argentina. El primer paso es el importante”, valoró.
El respaldo que potencia a la industria
Entre los distintos testimonios, hubo coincidencia en destacar la importancia de impulsar y sostener estas instancias. Para las editoriales, es un respaldo fundamental frente a las limitaciones de escala y recursos. “Es la única forma para editoriales locales por tamaño y capacidad de negocios”, señaló Julia Ortiz.
Desde la experiencia internacional, Sebastián Santana enfatizó el sentido estratégico: “Los ecosistemas editoriales fuertes requieren participación del Estado. No solo por economía; también por el valor simbólico y la proyección cultural del país”.
En clave territorial, Natalia Risso lo describió como “un puente súper importante; sin esto muchos quedamos cercados”.
Para el equipo de Gigante, la lectura es similar: “Difícilmente desde el sector privado esto suceda. Que exista una agencia que lo impulse muestra que se trata de un interés público”.
También lo subrayaron los ilustradores. Ana Bidault dijo que estas oportunidades “visibilizan un trabajo que muchas veces parece invisible en Uruguay”, mientras que Dani Scharf y Federico Taibo destacaron que traer a Montevideo a actores internacionales es lo que hace posible conectar proyectos que, de otro modo, quedarían fuera por costos de viaje o falta de acceso a redes.
En conjunto, la misión mostró que esta línea de trabajo impulsada desde Uruguay XXI es percibida como un facilitador indispensable para que la industria editorial uruguaya pueda proyectarse más allá de fronteras y abrir espacios de crecimiento para autores, ilustradores y editoriales.
Patrimonio como política de futuro
La misión no se limitó a las rondas de negocios. Las visitas guiadas a la Torre de los Panoramas de Julio Herrera y Reissig, la Casa de Susana Soca o el Museo Zorrilla funcionaron como contexto simbólico. “Fue una inmersión fundamental —dijo Aloisio—. Me conmovió cómo cuidan la memoria. Eso también exporta”.
Para Tobón, la hoja de ruta fue rotunda: “Me llevo tareas: leer, mapear y poner en circulación voces uruguayas en el mundo hispano”.
Al cerrar el conversatorio en la Feria, Omaira Rodríguez anunció la continuidad: la editora Carolina Orloff (Charco Press) visitará Montevideo del 10 al 14 de noviembre para continuar la ronda de reuniones.
La misión inversa de Uruguay XXI mostró una foto completa: talento competitivo, catálogos diversos, ilustración poderosa y un ecosistema que gana fuerza cuando abre puertas.
Los editores invitados se van con proyectos en carpeta y un mensaje para sus pares: mirar más al sur, más cerca.