Mercosur–Unión Europea: oportunidades y desafíos del acuerdo

El tratado, que entrará en vigor el 1° de mayo, fue analizado en un taller de la Unión de Exportadores del Uruguay con autoridades de los ministerios de Relaciones Exteriores y Economía y Finanzas, Uruguay XXI y referentes del sector exportador
Fecha de publicación: 06/04/2026
Compartir:

Desde el 1° de mayo comenzará a regir el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, un hito que redefine el posicionamiento internacional del bloque. En ese marco, la Unión de Exportadores del Uruguay organizó un taller para abordar los aspectos prácticos del acuerdo, con la participación de autoridades y especialistas en comercio exterior.

Durante la jornada, participaron Paola Repetto, directora general para Asuntos de Integración y Mercosur del Ministerio de Relaciones Exteriores; Juan Labraga, director de la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas; Mariana Ferreira, directora ejecutiva de Uruguay XXI; y Matías Camejo, coordinador de Comercio Exterior de la Unión de Exportadores del Uruguay, quienes intercambiaron visiones y respondieron consultas del sector privado.

La directora ejecutiva de Uruguay XXI, Mariana Ferreira, subrayó el carácter transformador del acuerdo en el marco de una expansión más amplia de la inserción internacional del Mercosur. “Hoy el bloque accede a casi el 4% de las importaciones del mundo. Con las negociaciones concluidas este año con el EFTA, Singapur y la Unión Europea, ese acceso llegará al 19,6%”, afirmó.

En el caso de Uruguay, el cuerdo de Mercosur -UE implica pasar a tener acceso preferencial a mercados que representan el 18% de las importaciones globales, lo que implica multiplicar por cuatro su alcance actual. En conjunto, Uruguay accederá a economías que concentran el 25% del PIB mundial y el 32% de la población.

Ferreira también enmarcó el acuerdo con la Unión Europea dentro de una estrategia más amplia de apertura comercial del Mercosur, que en los últimos años cerró negociaciones con bloques como EFTA y Singapur, y mantiene negociaciones en curso con Canadá, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, El Salvador, Líbano y Panamá, además de diálogos exploratorios con Japón, Indonesia, Vietnam y República Dominicana. Este proceso amplía progresivamente las oportunidades de acceso a nuevos mercados para el bloque.

El acuerdo con la Unión Europea consolida a ese destino como socio estratégico. En las últimas dos décadas se ha mantenido entre los tres principales destinos de exportación de bienes de Uruguay, con una participación cercana al 15% del total exportado.

Actualmente, las exportaciones uruguayas hacia la Unión Europea alcanzan cerca de US$ 1.900 millones y se concentran en productos como celulosa, carne bovina, arroz, madera y lana. Los principales destinos son Países Bajos —que funciona como puerta de entrada logística—, Italia, Alemania y España. La canasta exportadora hacia la Unión Europea se mantiene concentrada en un conjunto reducido de productos, con fuerte peso de la celulosa, la carne bovina y otros bienes agroindustriales.

No obstante, el potencial del acuerdo no se limita a los grandes complejos exportadores. Ferreira destacó que existen nichos con alta orientación hacia el mercado europeo que podrían ampliar su inserción. Asimismo, señaló la importancia de incorporar a las micro, pequeñas y medianas empresas: “Es a estas a las que vamos a apuntar para difundir las oportunidades del acuerdo”, indicó.

Otro eje clave es la inversión extranjera directa (IED). Actualmente, la Unión Europea representa cerca del 46% del stock de inversión en Uruguay, con unos US$ 17.000 millones. Países como España, Finlandia y Países Bajos lideran ese flujo, con fuerte presencia en sectores industriales, energéticos y de servicios globales.

Si bien el acuerdo no incluye un capítulo específico de inversiones, se espera que funcione como catalizador. Experiencias comparables en la región muestran incrementos significativos en la IED tras la firma de acuerdos similares: hasta 400% en el caso de Costa Rica y cerca de 300% en Chile.

Frente a este escenario, Uruguay XXI delineó una estrategia centrada en reducir las brechas de información y facilitar el aprovechamiento del acuerdo. Entre las acciones previstas se destacan el desarrollo de una plataforma digital con información operativa, la generación de inteligencia de mercado por producto y el asesoramiento a empresas en materia de requisitos normativos, certificaciones y trazabilidad.

“El desafío no es solo mostrar oportunidades, sino acompañar a las empresas para que puedan cumplir con las exigencias del mercado europeo”, enfatizó Ferreira. En ese sentido, también se prevé trabajar con sectores que enfrenten mayores dificultades, promoviendo procesos de reconversión productiva y diversificación de mercados.

El acuerdo Mercosur–Unión Europea se perfila así como una herramienta estratégica para ampliar la inserción internacional del país, potenciar exportaciones y consolidar su atractivo como destino de inversión.


TAGS:

Top