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Una ronda para abrir fronteras: el networking de Cosquín Rock conectó la música uruguaya con programadores de la región
En la antesala de Cosquín Rock Uruguay, un encuentro organizado por Uruguay XXI reunió a programadores de Brasil y Argentina con managers de bandas y artistas uruguayos, en una apuesta sostenida por la proyección internacional de la música nacional
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Antes de que sonaran los escenarios de Cosquín Rock Uruguay, la música ya había empezado a tender puentes. En el emblemático restaurante Lo de Silverio, en un clima distendido pero con objetivos bien concretos, Uruguay XXI reunió a programadores de festivales, salas y plataformas de circulación de Brasil y Argentina con managers de artistas y bandas uruguayas, en una instancia de networking pensada para convertir contactos en oportunidades.
La actividad volvió a poner en escena una estrategia que la agencia viene desarrollando junto a los organizadores del festival para aprovechar la concentración de talento uruguayo en la grilla de Cosquín Rock y acercar a quienes definen programaciones en la región. Si la música en vivo sigue siendo decisiva a la hora de elegir artistas, el festival ofrece un contexto privilegiado para mostrar a las bandas uruguayas frente a su público, coincidieron los organizadores de la instancia.
Como parte de esa preparación, los programadores reciben previamente un catálogo digital de artistas uruguayos que participan del festival, una herramienta clave para anticipar el trabajo que luego se profundiza en el encuentro. El material incluye información detallada de cada proyecto, lo que permite una primera curaduría antes de llegar a Uruguay y optimiza los intercambios durante la instancia presencial.
“Esta misión, en la que traemos invitados internacionales, es para el sector de la música la más virtuosa, porque para los programadores es muy difícil ver las bandas en vivo tocando frente a su público”, explicó Omaira Rodríguez, especialista en industrias creativas de Uruguay XXI, al abrir la jornada.

Rodríguez repasó que este formato ya tiene recorrido. Tras un primer intento piloto en 2019, la iniciativa se consolidó en los últimos años como una herramienta para la internacionalización del sector musical. La elección de Lo de Silverio también tuvo un sentido simbólico y práctico: un espacio entrañable para la escena local que funcionó como antesala ideal para un intercambio más humano que protocolar. “La idea es que sea un encuentro descontracturado donde los managers y las managers de las bandas, representantes de las bandas y artistas de Uruguay puedan conversar con los programadores y las programadoras”, resumió Rodríguez.
Desde la productora Piano Piano, coorganizadora de la actividad, Camilo Sequeira subrayó el valor estratégico de esta instancia dentro del festival. “Esta instancia la consideramos fundamental. Año a año es un granito más de arena que podemos dar con nuestro trabajo para que puedan surgir nuevas oportunidades para artistas uruguayos”, afirmó.
Para Sequeira, el diferencial está en la experiencia directa. “La posibilidad de que los amigos programadores puedan ver todos los proyectos en vivo no tiene punto de comparación”, dijo. Y añadió que el trabajo no termina en la ronda de encuentros: “Hay que tener paciencia, hay que hacer el seguimiento, pero sobre todo generar vínculos. Esto es una profesión de vínculos humanos”, expresó.
Ese espíritu atravesó las presentaciones de los invitados internacionales, que expusieron no solo la escala y el perfil de sus espacios, sino también su disposición a construir relaciones de largo plazo con la escena uruguaya.
Desde Brasil, Camila Casseano presentó la dimensión del SESC San Pablo, una de las instituciones culturales más importantes del país vecino. “SESC es una institución muy grande en Brasil”, explicó, antes de detallar que solo en el estado de San Pablo cuentan con 43 unidades operativas y que en 2025 desarrollaron “más de 5.000 acciones musicales para más de un millón de personas”.
Su participación se inscribe en el vínculo que Uruguay XXI viene desarrollando con los centros SESC, que ya habían contado con representantes en la edición 2024 del festival. En esta oportunidad, además, su visita permitió ampliar los contactos institucionales, ya que en el marco de su agenda en Uruguay, Casseano mantuvo una reunión con el Instituto Nacional de Artes Escénicas para explorar futuras líneas de intercambio y cooperación.
En su discurso, Casseano destacó la continuidad del trabajo con Uruguay. “Este año vamos a recibir el concierto de Florencia Núñez”. Este intercambio se enmarca en una línea de acción de Uruguay XXI que promueve la proyección internacional de la artista ganadora del Premio Graffiti a mejor solista femenina, que en esta oportunidad se concretará en la programación del SESC.
Felipe Franca González, de Difusa Fronteira, recordó experiencias de intercambio con artistas uruguayos y brasileños y destacó cuánto cambió en la última década la circulación de la música latinoamericana en Brasil. “Estos encuentros nos permiten experimentar este intercambio cultural”, dijo.
Desde Argentina, Noel Yolis, directora artística de Ciudad Cultural Konex, mostró otro tipo de plataforma clave para los artistas de la región: una sala privada con identidad fuerte, programación propia y capacidad para 3.000 personas en pleno Buenos Aires. “Hemos sido casa de artistas uruguayos hace muchos años”, afirmó. Agarrate Catalina, el Cuarteto de Nos, Cuatro Pesos de Propina y La Vela Puerca fueron algunos de los nombres que mencionó al repasar ese vínculo. “La idea es seguir haciéndolo, así que también agradecemos este espacio para que puedan aparecer nuevas oportunidades”, señaló.
Flor Donini, de Boomerang, aportó la perspectiva de una agencia joven pero ya insertada en una red internacional de festivales, representación artística y booking, y valoró especialmente el espacio generado en Montevideo. “Son buenas instancias para tejer redes y profundizar los objetivos que cada uno tenemos acá”, expresó.
La misma línea compartieron otros invitados argentinos. Eduardo Sempé, de Rock y Reggae Producciones, que además trabaja con salas en Buenos Aires y Madrid, remarcó la importancia de sostener estos vínculos en el tiempo y destacó su decisión de viajar especialmente para participar del encuentro. Guillermo Montironi, de Asfalto Producciones, fue en la misma dirección al subrayar que estos procesos requieren constancia. “Las cosas muchas veces no se dan de la noche a la mañana, pero hay que empezar a trabajar, hay que empezar a vincularse, hay que empezar a entender las necesidades”, sostuvo.
Su testimonio tuvo además un valor especial porque puso sobre la mesa antecedentes concretos surgidos de estas rondas. Montironi recordó que, a partir de encuentros de años anteriores, pudo concretar tres shows de Rubén Rada en Argentina.

Como parte de la agenda de actividades, los programadores también participaron de una visita guiada al Teatro Solís, organizada en articulación con la Dirección de Cultura de la Intendencia de Montevideo, una instancia que permitió acercarles otro de los espacios emblemáticos de la escena cultural del país.
Así, en la antesala del festival, el encuentro volvió a confirmar que la internacionalización de la música uruguaya también se juega en estos espacios, que crean vínculos que pueden transformarse en nuevas oportunidades para los artistas nacionales.