"Yo sólo sé que no sé nada"

Es habitual que muchos emprendedores uruguayos tengan en su lista de deseos exportar. Es lógico. Cuando uno piensa en el mercado de nuestro país, sabe que las posibilidades son al menos acotadas. Sin embargo, muchas veces las empresas no terminan de hacer bien sus deberes para lograr salir hacia afuera. Es común ver como se saltean pasos corriendo detrás de este objetivo.

Para los pequeños empresarios el camino se vuelve cuesta arriba. Están solos, con muchísimas tareas. Sobre todo al comienzo, cuando aún no tienen estructura y todo recae en ellos. La pregunta más común que escuchamos es “¿qué hago primero?”, considerando que cuentan con poco capital y poca ayuda. ¿Cómo hacer para no descuidar las cosas más importantes de su negocio sin ser consumido por las urgencias del día a día?

Bien, para poder responder a estas preguntas, es necesario que conozcan y entiendan sus empresas y el mercado donde interactúan. Establecer las prioridades de los asuntos pendientes se deberá definir, en gran medida, de acuerdo al impacto que sus resultados (buenos o malos) puedan generar.

Para conocer la empresa, se debe contar con información actualizada y entender qué implica gestionarla. Ser ordenado al establecer cuáles son las tareas necesarias, qué procedimientos requieren y cuáles los mecanismos para su control. Y una vez hecho esto, se deben establecer cuáles son los indicadores que se necesitan para tener claro el desempeño del negocio.

Muchas empresas cuentan con sistemas que pueden facilitar la información. Se trata entonces de investigar qué posibilidades de reporte tienen los sistemas que se utilizan y establecer un ritmo periódico para mirarlos.  

Muchas empresas aún no tienen sistemas de facturación, por lo cual deberán establecer la forma de llevar sus números, para poder sacar de forma sencilla la información que buscan. En esta etapa el Excel puede ser un aliado ideal.

Muchas tareas son imprevistas y esporádicas, pero otras son rutinarias y recurrentes. Se debe ser ingenioso al detectarlas y lograr procedimientos claros y fechas preestablecidas para realizarlas. Si se logra encontrar las formas de ordenar y simplificar estas tareas, se podrá contar con información al día que sirva de apoyo para la toma de decisiones. La información estará al alcance de todos (y no pasará mucho tiempo para que esté incorporada en la vida de la empresa) lo cual redundará en ahorro de tiempo y de dinero.

Quienes están a la cabeza de las empresas toman varias decisiones a diario, su trabajo consiste en tomar decisiones. ¿Es grave errar? Muchas veces no tanto, si se es lo suficientemente rápido para dar un giro de timón y cambiar el rumbo en caso de ser necesario. Cuanto más ágil sea  la gestión del negocio, más se podrán probar diferentes rumbos y adelantarse al fracaso tomando acciones correctivas, antes de que generen gran impacto negativo.

Por último, es clave conocerse a uno mismo y no ser un sabelotodo. El camino del emprendedor presenta grandes desafíos personales. Cuanta más predisposición haya  para revisar conductas y (malos) hábitos, aprender y cambiar, más se podrá adaptar cada uno a las nuevas realidades, conseguir mejores resultados y volverse más efectivo con la vida misma.

Gabriela Durlacher & Alejandro Laborde

Socios fundadores BMLatam

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