El nuevo disco de Bajofondo reafirma el aporte uruguayo en la escena global

El colectivo presenta Ohm, un disco que revisita la historia de la electrónica desde una mirada contemporánea, con el liderazgo creativo de los uruguayos Juan Campodónico y Luciano Supervielle —embajadores de Marca País— y la participación de Hugo Fattoruso
Fecha de publicación: 29/04/2026
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A 25 años de su creación, Bajofondo vuelve a renovar su lenguaje con Ohm, un disco que no solo marca un nuevo capítulo en su trayectoria, sino que también proyecta al mundo una identidad cultural profundamente arraigada en el Río de la Plata. En ese pulso creativo, Uruguay ocupa un lugar central con Juan Campodónico y Luciano Supervielle, miembros fundacionales del proyecto, y Hugo Fattoruso que fue invitado en este nuevo trabajo. Los tres son, además, embajadores de Marca País Uruguay y reflejo del vínculo entre la excelencia artística y la proyección internacional del país.

El colectivo, integrado también por Gustavo Santaolalla junto a los uruguayos Gabriel Casacuberta y Martín Ferres, además de Javier Casalla y otros colaboradores, ha construido desde sus inicios una propuesta que combina tradición y vanguardia. En Ohm, esa identidad se resignifica a través de la electrónica, en un trabajo que dialoga con las raíces musicales de la región y las proyecta hacia nuevas formas.

Un disco que reescribe su propio lenguaje

El punto de partida de Ohm fue casi una provocación interna. “Ahora sí, hagamos un disco de tango electrónico”, bromearon sus integrantes, retomando una etiqueta que durante años evitaron por considerarla reductiva. Sin embargo, ese gesto abrió una exploración más profunda, la de volver a la electrónica, no como tendencia, sino como historia, como lenguaje y como campo de experimentación.

Así, el disco se construyó como un recorrido por distintas etapas de la música electrónica, desde sus orígenes analógicos hasta sus expresiones contemporáneas, utilizando sintetizadores y tecnologías de época para recuperar texturas y procesos creativos. El resultado fue una obra conceptual que, más que encasillarse en un género, propone una experiencia sonora amplia.

El título del álbum condensa ese enfoque. Ohm remite a la unidad de medida de la resistencia eléctrica —concepto central en los circuitos electrónicos— y, al mismo tiempo, funciona como una metáfora de resistencia creativa. En un contexto atravesado por la automatización y la inteligencia artificial, el disco plantea una toma de posición: utilizar la tecnología como herramienta expresiva y no como sustituto del proceso artístico.

Si bien Bajofondo surgió y fue asociado a una reinterpretación contemporánea del tango, su evolución ha sido deliberadamente expansiva. En Ohm, esa amplitud se traduce en un cruce de referencias que abarca desde la electrónica clásica y el electropop hasta sonidos vinculados a la cultura digital y los videojuegos, sin perder el pulso rioplatense que atraviesa toda su obra.

Un sonido rioplatense con ADN uruguayo

La esencia de Bajofondo se construye sobre una fusión que tiene en las tradiciones del Río de la Plata, como el tango, la milonga o el candombe, puntos de partida, integrados con lenguajes contemporáneos y una mirada abierta a múltiples influencias. En esa síntesis, el aporte uruguayo resulta determinante.

En ese sentido, Luciano Supervielle subrayó que la identidad del proyecto se construye desde ese cruce cultural. “Bajofondo es una banda que siempre se caracterizó por cruzar influencias de la cultura argentina, más porteña, y uruguaya, más montevideana. Creo que ha sido un rasgo determinante del estilo de la banda y en este disco en particular eso aparece muy notoriamente”, expresó. El músico destacó además la presencia de elementos propios del país en Ohm. “Hay una influencia muy afrouruguaya en lo estilístico, formas de decir y hasta un tipo de humor que también es muy nuestro”, dijo.

Campodónico, cofundador del proyecto, ha desarrollado una carrera marcada por la innovación, integrando sonidos y produciendo a algunos de los artistas más influyentes de la región. Supervielle, por su parte, cruza el hip hop, la música académica y la electrónica, consolidando una identidad sonora singular. Ambos, como embajadores de Marca País, representan una generación que ha llevado la música uruguaya a escenarios globales.

“Uruguay es un país hecho de mestizaje cultural. Usar mi rasgo más uruguayo fue una manera también de encontrar un lugar propio que me distinguiera de otros colegas y ha sido un pilar dentro de mi lenguaje musical”, agregó Supervielle, reforzando el valor de esa identidad en la construcción de un sonido propio.

Esa impronta se amplía en Ohm con la participación de Hugo Fattoruso, figura fundamental de la música nacional. Su intervención en el disco no solo aporta una dimensión artística única, sino que también conecta distintas épocas de la música uruguaya. “Es el primer músico popular en el rock del Río de la Plata y al mismo tiempo un investigador en los sintetizadores”, dijo Campodónico sobre el músico uruguayo al diario El País.

La participación de Fattoruso, referente histórico de la música uruguaya y también embajador de Marca País, se concreta en el tema “Tres empanadas”, una colaboración que sintetiza el espíritu del disco. La canción funciona como un puente entre generaciones y estilos, pues combina la exploración electrónica de Bajofondo con la sensibilidad y el recorrido de Fattoruso, cuya trayectoria —desde Los Shakers y Opa hasta su extensa labor como compositor, multiinstrumentista y colaborador de artistas de toda la región— lo posiciona como una figura clave en la construcción del sonido rioplatense contemporáneo.

Conocimiento, experimentación y cultura que proyecta país

En un contexto donde la tecnología redefine los procesos creativos, Bajofondo propone una mirada crítica y constructiva; la de utilizar esas herramientas para potenciar la expresión artística.

Ese enfoque, sostenido en el conocimiento profundo de la música y en una constante vocación experimental, posiciona a Campodónico y Supervielle como referentes de la vanguardia latinoamericana, capaces de dialogar con las tendencias globales desde una identidad propia.

Ese vínculo entre identidad y proyección también se traduce en su rol como embajadores. “Representar a Uruguay como embajador de Marca País es una gran responsabilidad y un gran honor. Sentir que mi trabajo puede ser tomado como un rasgo de identidad uruguayo es un orgullo, porque efectivamente en mi trabajo hay un montón de rasgos propios de mi cultura”, señala.

Y en una mirada más amplia sobre el rol del sector cultural, concluyó: “la música es un rasgo identitario muy potente, atraviesa a toda la sociedad y habla mucho de los países, de la importancia que le dan a la cultura”.

Ohm es también una expresión del potencial creativo de Uruguay en el escenario internacional. La presencia de artistas uruguayos en el núcleo de Bajofondo y su rol como embajadores de Marca País reafirma el valor de la cultura como herramienta de proyección.


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