El país que impulsa la segunda fase de su transición energética con el hidrógeno verde 

El país latinoamericano es un sobresaliente productor de energías limpias y comienza a destacarse en la industria del hidrógeno, un componente clave en la descarbonización. 
Fecha de publicación: 28/04/2022
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El mundo emprendió el camino de descarbonización con el objetivo de lograr cero emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2050 y América Latina no es ajena a este objetivo. En este contexto, Uruguay comenzó a destacar en la industria del hidrógeno, una sustancia gaseosa que ocupa el centro de la conversación cuando se habla de descarbonización. 

El hidrógeno -que puede utilizarse como un nuevo portador de energía para la calefacción doméstica, la movilidad, la producción de fertilizantes y para almacenar una gran cantidad de energía- se produce separándolo del oxígeno en el agua mediante un electrolizador. Al realizar este proceso con energía renovable, se obtiene hidrógeno verde.  

Quizá se pregunte por qué Uruguay se embarcó en este proyecto concreto. Una cosa es segura, no es una mera coincidencia. El país ocupa continuamente el primer puesto en América Latina y el Caribe en índices relacionados con la confiabilidad, como el de Democracia, el Estado de Derecho y el de Baja Percepción de Corrupción, un aspecto clave para las inversiones de largo plazo. 

Asimismo, ofrece un trato igualitario para las inversiones extranjeras y locales, mientras que no se requiere una contrapartida local para iniciar un negocio. El mercado de divisas es libre y no existen restricciones para la repatriación de utilidades. Además, existe un único sistema fiscal nacional que facilita el ingreso al país. Todas estas razones hacen que Uruguay sea el semillero perfecto para las inversiones basadas en el capital, como la producción de hidrógeno.   

Cuenta con recursos naturales que ya le permitieron desarrollar la primera etapa de una transición energética que logró crear una matriz eléctrica limpia. Actualmente el 97% de la energía que produce es de fuentes renovables (hidroeléctrica, eólica, solar y biomasa). Estas tienen una fuerte complementariedad en términos intradiarios y estacionales.  

Con acceso al océano Atlántico, Uruguay cuenta con rutas adecuadas, ferrocarriles con acceso al puerto y una red de ríos y carreteras que permiten una mayor competitividad para el transporte. Además, promueve este tipo de industrias con incentivos fiscales. Las zonas francas, la Ley de Promoción de Inversiones, entre otras, crean un poderoso esquema de incentivos. De hecho, la producción de hidrógeno verde se introdujo recientemente en su Ley de Promoción de Inversiones y se considerará "manufactura de tecnología alta". De este modo, los proyectos de hidrógeno verde obtendrán la máxima puntuación para acceder a una mayor exención del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas. 

Pero eso no es todo. Uruguay está en proceso de publicar la Hoja de Ruta del Hidrógeno Verde y en este contexto ya se han concretado algunos hitos, entre ellos, el gobierno impulsa una convocatoria para desarrollar proyectos de hidrógeno a través de un fondo de US$ 10 millones. Este apoyará iniciativas de hasta diez años en la construcción, producción y diferentes aplicaciones del hidrógeno verde como el transporte pesado, el e-metanol, el e-keroseno, los fertilizantes verdes y las mezclas con gas natural. La convocatoria, que está abierta desde el 8 de abril, tendrá en cuenta los proyectos con una potencia superior a 1,5 MW y deberán estar en funcionamiento para 2025.  

Este Fondo de Hidrógeno y los incentivos específicos son las puertas que abren para que muchas empresas prosperen en este sector proporcionando hidrógeno al mercado local y al mundo.  

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